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  • Foto del escritorAna Sainz-Pardo

RELACIONES FAMILIARES: la rueda.

Actualizado: 18 may



El contexto familiar es un entorno importante para las personas.

En él nos desarrollamos y desenvolvemos como seres humanos desde nuestro nacimiento. Éste puede ser muy variado, y estas diferencias afectan a nuestra persona, influyendo en nuestra propia relación con uno mismo y con el mundo que nos rodea.


La familia es, por tanto, nuestro primer contexto de socialización, y es única. Es el primer clima emocional en el que vivimos y tiene una función muy importante en el desarrollo del apego, ya que es una base segura para sus componentes.


En ocasiones, se producen complicaciones en este entorno y las personas pueden verse afectadas en su día a día, así como verse implicado el equilibrio familiar.


Dentro del trabajo en terapia relacionado con las relaciones familiares podemos encontrar, entre otras: situaciones conflictivas, dificultades en la comunicación, dificultades de apego, pautas en la crianza y/o la educación de los hijos.


Como punto de partida básico, la empatía, la comunicación, el respeto, la capacidad de solucionar problemas y el generar un espacio positivo son elementos muy importantes a la hora de poder intervenir en las relaciones familiares. Cuidar estos aspectos y trabajarlos puede resultar de mucha ayuda.


Pero resulta fundamental tener en cuenta factores como la estructura y la función familiar, los elementos básicos de la crianza como son el afecto y el control, analizar el tipo de apego, los modelos de comunicación, y descubrir cómo todo esto está relacionado con las situaciones familiares.

Son estos factores los que influyen en la construcción de los modelos internos con los que construimos nuestras creencias propias y sobre los demás, y regulan las interacciones de la persona desde la infancia y a lo largo de toda su vida. Tanto es así que se les considera predictores del tipo de apego en la vida adulta.


El poder conocer todos estos detalles de la familia ayudará a poder intervenir en los conflictos de una forma más certera y eficaz. Ver que les está funcionando y lo que no, qué se puede modificar y cómo, aprender nuevas estrategias de respuesta, y contribuir a un mejor clima familiar.


Se puede ver como una rueda. Todo se repite. Todo vuelve. La crianza y la educación recibida afecta directamente a la forma en que se desarrollará el apego en una familia de forma posterior, lo que está muy vinculado con las relaciones que se generan entre sus miembros, y también, en sus relaciones conflictivas. A su vez, determinará el tipo de la crianza y la educación que se desarrollará en la familia actual.

Y como una rueda, se puede parar y redireccionar si hace falta, encontrando el camino más apropiado para cada familia.


Ana Sainz-Pardo



Foto de Serena Koi

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