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  • Foto del escritorAna Sainz-Pardo

MIEDOS Y FOBIAS. La apisonadora.

Actualizado: 18 may



Como ocurre con la ansiedad, el MIEDO es una reacción emocional adaptativa y natural, que consiste en la sensación de desconfianza y de angustia provocada por un peligro real o imaginario.

A veces las respuestas de miedo en una persona pueden llegar a impedir el desarrollo habitual de su vida cotidiana. Pueden afectar a múltiples ámbitos como el social, relacional, personal, académico y/o laboral. Si además se mantienen a lo largo del tiempo, podemos estar hablando de fobia.


La FOBIA es una sensación de miedo desmedido y no adaptativo; es un temor muy acusado y persistente a determinados objetos o situaciones. Resulta muy invalidante y altera la vida de la persona que la sufre, ya que se suele conllevar alta ansiedad y se intenta controlar mediante la evitación de los focos que la provocan.


Por tanto, tener miedos es natural, todos tenemos nuestros propios fantasmas. Pero, en ocasiones, sentimos miedo cuando no lo esperábamos, nos cuesta controlarlo y no entendemos porqué. Puede producir inseguridad, incapacidad de tomar decisiones e incluso rabia y decepción con uno mismo.


Para descubrir qué hay detrás del miedo y poder hacerle frente para que se mitigue, ayuda profundizar en los contextos de la persona, sus relaciones interpersonales y ver qué factores de su ambiente tienen nexos con sus preocupaciones. Es decir, conocer bien a la persona y a su entorno. Trabajando sobre ellas, desmenuzando todo lo que sea necesario para la persona, se consigue entrar en ese mundo interior que aún sigue escondido debajo de las sábanas.

También resulta útil aprender a enfrentar nuestros miedos, exponerse a ellos y comprobar el nivel real hasta el que nos pueden hacer daño.


Cuando se trata de fobias, el uso de la exposición, de la reestructuración cognitiva

y el manejo de la ansiedad se han evidenciado como tratamientos eficaces y científicamente comprobados.


La falta de control sobre nuestras propias reacciones a esos fantasmas comunes, o a los nuestros particulares, genera una impotencia y una frustración que yo comparo con una apisonadora, porque en esos momentos arrolla tu mundo y aplasta tus posibilidades.

Te hace sentir pequeñito e incapaz, dominado sobre todo por la frustración, decepción e indefensión. Sí, porque el temor paraliza, acalora, bloquea, agita, emociona y castiga a quien lo sufre.


Por lo tanto, lo interesante es no dejarse atropellar por la apisonadora, sino descubrir quién la conduce, negociar para poder coger el volante, y llevarla hacia otro lugar donde resulte ser mucho más productiva.


Ana Sainz-Pardo




Foto de Nothing Ahead

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